Multiverso

 

Videoinstalación 2015

Doble Proyección Loop

SD / 4:3 / color /  85´ / 75´

“La nieve cae suavemente sobre las oscuras y revueltas aguas del Shannon. Uno a uno, todos nos convertiremos en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente, en plena euforia de una pasión, que irse apagando y marchitarse tristemente con la edad. ¿Cuanto tiempo has guardado en tu corazón, la imagen de los ojos de tu amado, diciéndote que no deseaba vivir? Yo no he sentido nada así por una mujer. Pero se que ese sentimiento debe de ser amor.”

Dublineses (Los muertos), John Huston Relato original de James Joyce

Concepto

Marcada por un trazo profundamente lírico, la video instalación de Alejandro Ramírez Ariza, supone una oda a la observación de lo aparentemente banal y lo enigmático de la vida cuando ya parece desacelerarse. Como en anteriores proyectos nos deja entrever una temática autobiográfica en la que esta vez resalta la ruptura de los valores familiares y sus dudas existenciales. El artista propone una mirada reflexiva sobre la vida de dos personas muy cercanas a él, sus padres. Dos jubilados de 70 años que viven solos en el campo. Ambos han estado registrando sus vidas con cámaras de video durante varios años, dejando testimonio de su día a día y generando inconscientemente un relato sobre la vejez y la vida en pareja. Como personajes espectrales deambulan por las diferentes estancias de la casa, mostrando a la cámara su aburrida cotidianidad y una problemática falta de comunicación. Y solamente sus cuerpos se endurecen al expresar el agotamiento y proyectar la sombra de sus obsesiones. Para desarrollar este argumento Ariza ha recurrido a las formas en las que la vida y el arte se entrelazan. El estilo, a través del mecanismo ideado, pronto pone al descubierto la construcción del artificio –en la que ficción y documental se neutralizan– cuando los padres salen del hogar. Los dos por separado afirman que ante todo no son actores sino los padres del creador e, invirtiendo los roles, actúan en consecuencia. De forma explícita hay un desenmascaramiento de la situación, vemos la vida y no una reconstrucción de la vida, a pesar de que todo lo que ocurre dentro de la pantalla sea elaboración.

La video instalación está constituida por dos proyecciones simultáneas, de distinta duración y contrapuestas sobre la pared central de la sala de exposiciones. Cada proyección corresponde con la mirada de uno de los padres, de modo que el espectador deberá moverse entre ambas. Aquí el autor se sirve de la noción del montaje audiovisual (video) y del montaje expositivo (instalación) para establecer toda una serie de relaciones entrecruzadas con el tiempo y el espacio narrado y experimentado. Ambas representaciones se complementan, el padre actúa como fondo dedicado al cuidado del jardín, mostrando un especial interés en su retrato del paisaje

a la vez que arroja un cierto pesimismo sobre el ser humano. En la segunda pantalla, la madre constituye la figura dramática con sus declaraciones a cámara, evocando nostálgicamente un pasado cargado de vivencias personales. Acotando el escenario al ámbito del hogar, Ariza se sirve de su familia para construir un lugar situado entre la videocreación, la performance y el diario íntimo.

El título escogido por Alejandro Ramírez Ariza para su vídeo instalación nos hace pensar en dos mundos que existen en un tiempo y un espacio único, regidos por sus propias leyes. La pared de la sala de exposiciones es el sistema que les permite existir en paralelo. Y las bandas de sonido, como eco de su luz, colisionan o se fusionan de manera azarosa en el universo de la sala. 

Raul Hidalgo